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LAS RELIQUIAS DE SANTA BÁRBARA
os cuenta la leyenda que otra joven cristiana llamada Juliana, sufrió la muerte de martirio junto a nuestra Santa Bárbara. Un hombre llamado Valentín, valiente y piadoso, se jugó su propia vida para dar sepultura a los dos cuerpos en una gruta situada en unas montañas a las afueras de la ciudad de Nicomedia, hoy llamada Izmit en Turquía. Fueron muchos los años en los que existió un movimiento de peregrinos hacia esta gruta, donde a través de sus rezos y plegarias recibían auxilio y consolación. También fue muy numeroso el número de personas enfermas que sanaron después de visitar y orar frente a las tumbas de la gruta.
Las primeras Actas oficiales del martirio de Santa Bárbara, tienen su origen alrededor del siglo VII, las cuales fueron incluidas en la colección de Simeón Metafrastes, y usadas posteriormente por los autores (Ado, Usardo, etc.) de los martirologios ampliados y que fueron redactados en la Europa occidental durante el siglo IX.
Desde hace varios siglos, podemos encontrar lienzos e imágenes de Santa Bárbara repartidos por casi todos los continentes. La representación más antigua que conocemos, se trata de un fresco del siglo VIII, que se conserva en la italiana iglesia de Santa María Antica en Roma.
En la edad media el Dios se veía muy lejano y los hombres se acercaban en sus oraciones hacia los santos para que le sirvieran de intermediarios y los protegieran. Las reliquias de santos adquirían una gran importancia para los establecimientos religiosos, tanto, que a veces se las disputaban ferozmente entre ellos. La posesión daba mucho prestigio y fomentaba grandes afluencia de fieles al culto atraídos por la posibilidad de recibir favores.
Se establecen tratos con las autoridades de Roma para obtener trozos de mártires. En ocasiones eran asignadas a un convento, iglesia o catedral, por mandato superior de acuerdo con la importancia de éstos, o por la presión o compromiso que pudiera existir con los mandatarios de los mismos. En otras ocasiones eran adquiridas previo pago, pues existían profesionales intermediarios que las comercializaban, éstas eran adquiridas a precio inferior o eran procedentes de robos en otras iglesias, tumbas romanas o conventos.
Tan importante era la competencia que también era muy frecuente que cuando un monasterio o abadía se hacía con unas preciadas reliquias, surgieran los rumores sobre su falsedad, procedentes de otros monasterios o conventos rivales.
Todos conocemos la sacrificada vida de nuestra Patrona, y sabemos de la crueldad del padre, que con sus propias manos le dio muerte mediante decapitación en plena juventud.
Pero, ¿Dónde está el cuerpo de Santa Bárbara? ¿Dónde están sus reliquias?
Mi investigación se centró en un principio en nuestro país, pero poco se ha podido encontrar.
En la Gran Enciclopedia RIALP (Alemania), podemos leer que los Reyes de Aragón se interesaron cerca del sultán de Egipto por obtener el pretendido cuerpo de la mártir, petición que por supuesto no fue atendida.
Pero si se han localizados algunas reseñas en relación a sus reliquias:
La más cercana a nuestro pueblo la podemos encontrar en la mismísima Catedral de Sevilla; en la Capilla de la nave de San Sebastián encontraremos un relicario además de preciosas vidrieras.
Existe un documento fechado el día veinte de diciembre de mil quinientos setenta y cinco en la villa de Illana (Guadalajara), en donde Don Diego Sánchez, Escribano Público, da fe y verdadero testimonio de que en la Iglesia Parroquial de ese pueblo, existen muchas reliquias aprobadas por el ordinario y su Vicario General, señalando entre otras, un hueso de Santa Bárbara.
La otra procede de Burgos, hemos encontrado que en el archivo de su catedral, en el Inventario de Alhajas del año 1777, folios 96 al 109, resulta inventariada con el número 3:
"Estatua de medio cuerpo de Santa Bárbara, estofado de azul, sobre oro, en igual disposición que las antecedentes, que incluye reliquias de Sta. Bárbara, Sta. Prisca, Sta. Teodora, Sta. Margarita y Sta. Viviana".
Todo lo demás que se ha podido encontrar en nuestro país, es referente a gran número de imágenes, capillas y campanas con el nombre de Santa Bárbara.
Sin embargo y como es natural, es en Italia donde nos encontramos con más abundancia de datos referentes a los restos de nuestra patrona.
Las bellas ciudades italianas de Torcello, Venecia, Bizancio, Roma, Piacenza y Rieti, pretenden poseer o haber poseído el cuerpo o reliquias insignes de Bárbara.
Una de las referencias más importantes, nos viene de los autores Mauricio Misinato y Giovanni Sicari, quienes aseguran que el cuerpo de Santa Bárbara se veneraba desde 1009, en la iglesia de San Juan Bautista en Torcello, y que en la actualidad se venera en el oratorio expresamente construido para su custodia, junto a la iglesia de San Martino en Venecia – Burano.
También hemos podido localizar que la reliquia del cráneo fue custodiada primero en una caja de madera y posteriormente en una de metal, que fue depositada en la iglesia de Santa Bárbara de Librari. Esta parroquia quedó suprimida el 15 de septiembre de 1594, por lo que la insigne reliquia fue trasladada a la iglesia de San Lorenzo en Dámaso para su custodia. El relicario actual se atribuye a la primera mitad del siglo XVI y está fabricado parte de plata y parte de plata y bronce dorado.
Según el Diario Romano (1926) en el altar de la iglesia de Santa María Traspontina en Roma, existe una inscripción confirmando la existencia de un fragmento de brazo.
Por último, sabemos que algunas reliquias no insignes de Santa Bárbara son conservadas en un cofre del siglo XII, en el Tesoro de San Giovanni en Laterano.
Desde estas líneas, quiero pedir a los mineros devotos de Santa Bárbara que tengan la suerte de viajar a Italia, que no dejen de visitar las iglesias de San Martino en Venecia y la de San Lorenzo en Roma. Tendrán la oportunidad de rezar a los pies de las verdaderas reliquias de nuestra Patrona, y a su regreso aportar información a nuestra Hermandad para enriquecer sus archivos.
Juan F. Rodríguez.
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