
La vida
puede ser muy dura para unos y preciosa para los de enfrente.
Pero incluso cuando las condiciones no dan tregua más que a la
resignación, hay quienes sacan las fuerzas de lo más profundo
de su ser para dejar constancia de que están ahí.
Cuando
con 5 años cogió la polio, Fructuoso Ruiz Capilla Decidió que
no se quedaría sentado a ver la vida pasar y se empeñó en
aprender a "leer y a escribir" con la movilidad de las manos
muy reducidas. Mientras se esforzaba en su tarea, empezó a ser
conocido en la comarca por su forma de cantar, por su
prodigiosa voz y por las profundas letras, ideadas por él.
"Recibí varios premios de peñas como la de Brenes o la de
Tocina", donde vive desde hace 40 años. Pero "el cante en mis
condiciones era muy difícil", ya que entonces gran parte de su
cuerpo había perdido movilidad, por lo que empezó a escribir
poesías. "Yo las escribía con mis garabatos -ahora ya no puedo
sujetar el bolígrafo- y un amigo las pasaba al ordenador",
relata Fructuoso en la residencia de ancianos de Nuestra
Señora de la Soledad donde lleva viviendo nueve años.
Fructuoso el poeta, es para el pueblo este hombre que plantó
cara a la vida, no se dejó vencer y que a pesar de sus manos
inertes escribió los versos más bonitos que le brindó su
imaginación. Ahora los guardas en su peculiar cajón, la
memoria.
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