13 de mayo de 2007

Texto: J. Rodríguez

Fotos: Jorge Arroyo Omenat

El Cardenal de Sevilla Monseñor Carlos Amigo Vallejo, visita Villanueva del Río y Minas.

 

Ni antes ni después. El Cardenal de Sevilla Monseñor Carlos Amigo Vallejo, bajaba de su automóvil justo a las 7:30 de la tarde, en la puerta de la Parroquia San Fernando de Villanueva del Río y Minas, para celebrar el Sacramento de Confirmación, de un grupo de jóvenes que de esta forma querían reafirmar su fe en Dios.

A la entrada del templo le recibían el Sr. Cura Párroco Don Ángel Fernando del Marco, la Sra. Alcaldesa, El Hermano Mayor de la Hermandad del Cristo y la Superiora de las Misioneras de Acción Parroquial, todos ellos presentados a su Eminencia por parte del primero.

Acto seguido y una vez se hubo colocado las correspondientes vestiduras en la antigua sala de bautismo, seguido de su séquito, se dirigió hacia el altar mayor que lucía perfectamente adornado con hermosas flores blancas, y presidido por la imagen de nuestra Patrona Santa Bárbara y la Reliquia de San Fernando, para comenzar los actos del Sacramento, acompañado de la música del organista.

El acto estuvo perfecto y atrajo la atención de todos los presentes que llenaban el templo. Monseñor, en su homilía, y al hilo del Evangelio de San Juan que fue leído con anterioridad, fue explicando con su espléndida retórica y en el delicado tono a que nos tiene acostumbrado, el significado del mismo, en un lenguaje llano, comprensible y ameno.

Luego, dirigiéndose a los jóvenes y con un fino humor les hizo creer que tendrían que pasar una prueba sobre su preparación. Les habló como un amigo sobre el respeto y amor a los padres.

Toda la ceremonia fue acompañada por los cánticos del Coro Cervantes, quienes interpretaron canciones como: Agnus Dei – Panis Angelicus – Santus Benedictus – Gloria – Kyrie Eleison – Al Espíritu Santo – Ave María – Jesús Bleibet.

De mucho mérito la labor del director del mismo Don Ángel Barroso, quien presentó las voces afinadas y conjuntadas de 9 mujeres, 6 hombres y 11 niños. Niños a los que denominó Monseñor Amigo como escolanía.

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