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nº 76 marzo 2004

Desarrollo Sostenible

Juan Rodríguez

"La Mina no tiene una enfermedad incurable"

Año 1973: Se produce el cierre de la industria minera de M.Z.A.

Año 1976: La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, decide clausurar la fábrica de cementos.

En estos años vivimos los momentos más duros, muchos de nuestros familiares y amigos tuvieron que emigrar hacia otras regiones de España y el extranjero. A partir de entonces hasta nuestros días, la Mina viene padeciendo una grave enfermedad. No ha habido inversiones enfocadas a la creación de empleo estable, nuestros políticos, tanto municipales como autonómicos o nacionales, han destinado las mayores partidas presupuestarias para gasto.

Ni que decir tiene que este gasto genera algún que otro puesto de trabajo, pero temporal y de retribución precaria. Esto no es suficiente para crear la riqueza necesaria que haga que el motor de la economía empiece a funcionar, atrayendo inversiones privadas que a su vez generen esos puestos de trabajo tan deseados.

La enfermedad es grave, pero la Mina no tiene una enfermedad incurable. La carencia de inversiones públicas ha sido la constante en nuestro pueblo desde aquellas fechas malditas. En el pueblo no existen grandes capitales privados capaces por sí solos de crear esa riqueza tan necesaria. Sólo con pensionistas, temporeros y desempleados nunca sanará de esa grave enfermedad. Necesitamos que nuestros políticos hagan un gran esfuerzo, para que el dinero externo bien público o privado entre en nuestra localidad. Siempre se dijo que el dinero llama al dinero. Cuando en un pueblo como el nuestro existieran empresas industriales, comerciales, turísticas o de ocio, se generaría un flujo económico que determinaría en la construcción de nuevas viviendas, aperturas de nuevos comercios, talleres, consultas, etc. Para muestra sólo hay que observar con envidia sana y admiración, lo que viene sucediendo en otras localidades de nuestro entorno, cuando en tiempos pasados éramos nosotros los admirados.

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