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Nº 65 febrero 2003 |
Desarrollo Sostenible |
José Hinojo |
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"El apoyo del Pueblo" |
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Llevamos mucho tiempo con la esperanza de que nuestro pueblo despegue de una vez por todas y que dejemos de ser el vagón de cola del tren de desarrollo de los pueblos de la provincia. Últimamente, la fábrica de corcho Sierra Cork, SL. nos trajo la ilusión de crear gran cantidad de puestos laborales. De hecho y por lo pronto existen 70 familias trabajando, con perspectivas de que aumente a más del doble. Pero a la vista de lo que está sucediendo, por mano del diablo todo se derrumba. No creo que exista un culpable de lo que ocurre, pero si alguien está haciendo daño deliberadamente no creo que pueda dormir tranquilo, y si duerme es porque tiene muy malos sentimientos, ya que el bien de un pueblo debe estar por encima de todo tipo de interés. Este pueblo parece que está condenado a que todo le salga mal y no se lo merece. Es como si tuviera un maleficio. Desde el cierre de las Minas y de la Fábrica de Cementos han pasado muchos años, y durante los mismos han sido varias las empresas que han querido instalarse en nuestra localidad, creando con ello puestos de trabajo. Algunas llegaron a montarse, como por ejemplo Confecciones Alaska, Muebles Villa-Río, Confecciones Goipe. Otras no llegaron a funcionar, como ha ocurrido con el Camping y el Grupo Hotelero "Los Seises", que no progresaron y así ha seguido sucediendo. Los mineros no estamos de acuerdo con el cierre de la Fábrica del Corcho, Sierra Cork, porque el pueblo es sabio y sabe perfectamente los beneficios que para el progreso del mismo supone su funcionamiento, ya que alrededor de ella surgirán industrias, creando nuevos puestos de trabajo, evitando con ello que nuestro hijos emigren, buscando un futuro mejor. Por ello, nos solidarizamos con los trabajadores de Sierra Cork, manifestando, según las posibilidades de cada uno, nuestro sentir. Y de una vez por todas debemos unirnos, luchando juntos, sin tener en cuenta ninguna sigla o color que nos divida. Porque lo más importante es el bien de la comunidad. Lo que está sucediendo en nuestro pueblo quedará marcado para la historia. La verdad solamente tiene un camino, y por mucho que tratemos de ocultarla siempre resplandecerá. Cuando pasen algunos años las nuevas generaciones serán los jueces de nuestro comportamiento. Olvidemos rencores, luchando todos unidos, para que cuando montemos la historia de nuestro pueblo, al ser leída por nuestros descendientes, no tengan que avergonzarse de sus progenitores, mirándola con orgullo y dignidad.
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