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La
sociedad pública, accionista de la empresa de corcho, envía una amplia
carta a los trabajadores explicando la situación y atribuye a la Sociedad
de Desarrollo Local la responsabilidad de la crisis actual.
Las diferencias entre los principales accionistas de
Sierracork parecen haber llegado a un punto sin retorno. La Empresa de
Gestión Medio Ambiente (Egmasa), poseedora del 48 por ciento del capital
de la empresa de corcho, remitió ayer una carta de seis folios a los más
de sesenta trabajadores de la compañía en la que explica su actuación en
Sierracork y en la que acusa abiertamente a la anterior gestión y a la
Sociedad de Desarrollo Local de Villanueva del Río y Minas, que controla
el 49 por ciento del capital, de la crisis actual que atraviesa la
empresa.
La misiva está firmada por el secretario general de Egmasa, Javier
Serrano, y en ella pide una reunión con los trabajadores para explicar la
situación a la que se ha llegado "con un riesgo cierto de no poderse
mantener la actividad industrial" motivada por "la nefasta gestión de los
señores Miguel Hernández y Rogelio Fuentes"- anteriores copropietarios de
Sierracork- y por la actitud de "deslealtad" de la Sociedad de Desarrollo
Local, que preside el alcalde de Villanueva del Río y Minas, que "ha
tergiversado la realidad" y aprovecha la situación existente "para otros
fines e intereses totalmente ajenos a Sierracork".
Egmasa acusa a la Sociedad de Desarrollo Local de "interés desmedido por
conseguir la renuncia a ejercer acciones judiciales" contra los ex
gestores, y de "culpabilizar a Egmasa de la actual situación". En concreto
la empresa pública acusa a Miguel Hernández y a Rogelio Fuentes -ex
presidente y ex director comercial- de "importantes desviaciones en las
cifras de inversión previstas, financiación irregular, el cobro de 570.961
euros fruto de contratos millonarios que ellos mismos firmaron a través de
sociedades interpuestas".
Una auditoría encargada por Egmasa a Ernst & Young para las cuentas de
2001, detectaron "gastos no registrados contablemente que suponen el
aumento de las pérdidas hasta el 292 por ciento -hasta 685.153 euros- de
las calculadas por los administradores, que fueron de 234.394 euros",
según se recoge en la carta.
En julio de 2002, los copropietarios y gestores deciden vender su 49 por
ciento en Sierracork a la Sociedad de Desarrollo Local por un importe de
4,2 millones de euros, según "la comunicación que enviaron a Egmasa". A la
vista de la mala gestión llevada a cabo por el anterior equipo gestor la
empresa pública "ha emprendido acciones judiciales contra Hernández y
Fuentes, en base a los datos y documentación existente en la contabilidad
y archivos de Sierracork".
Por lo que respecta a la Sociedad de Desarrollo Local, Egmasa la acusa de
entorpecer las acciones de la empresa pública encaminadas a que Sierracork
saliera de la crisis. Además de no asumir sus compromisos en la última
oferta de Somersen, también la involucra en no contribuir con otras
operaciones que se han gestado. Aunque el tiempo se acaba, Egmasa, afirma
en la carta, que está "trabajando en buscar una solución satisfactoria",
pero no contará con la Sociedad de Desarrollo. |