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14 marzo 2003 |
ABC de Sevilla |
E.NAVAS |
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El alcalde de Cazalla, interesado en la compra de la corchera Sierracork |
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El alcalde de Cazalla de la Sierra y empresario del sector del corcho, Ángel Rodríguez de la Borbolla, estaría interesado en la posible compra de la empresa corchera Sierracork, ubicada en Villanueva del Río y Minas, según han confirmado a ABC los dos socios de la empresa, la Sociedad para el Desarrollo Local -dependiente del Ayuntamiento de esa localidad- y Egmasa, (Empresa de Gestión Medioambiental) perteneciente a la Junta de Andalucía.
El todavía alcalde de Cazalla, que no se presentará a la reelección en los
comicios de mayo, y Anterior visita Fuentes de la dirección de Sierracork confirmaron asimismo que Rodríguez de la Borbolla ya visitó la factoría el pasado noviembre "junto a un grupo del sector corchero portugués", informaron estas mismas fuentes. En aquel entonces también realizó una visita a la factoría la firma catalana Trefinos, quinto fabricante mundial de tapones de corcho, que declinó comprarla. De otro lado, continúa adelante la demanda de quiebra interpuesta a finales de febrero por el citado acreedor en un juzgado de Lora del Río. En estos momentos el proceso judicial está a la espera de que se nombre un comisario de quiebra. Asimismo y en su momento se convocará a la junta de acreedores que podrían desde decidir la liquidación total de Sierracork, desmembrar la sociedad o decidir reflotarla, entre otras opciones. Ayudas públicas Por otra parte, fuentes de la Sociedad para el Desarrollo Local aseguraron sorprendidas que han comenzado a llegar las primera tres subvenciones al empleo concedidas por la Junta de Andalucía para SierraCork. Así insistieron en que desde que se constituyó la sociedad -hace más de dos años- están a la espera de recibir estas ayudas públicas "y comienzan a llegar cuando la sociedad está a punto de ir a la quiebra, además, las han otorgado a los tres últimos trabajadores que entraron en plantilla, mientras que los 66 restantes aún no las tienen", informó esta misma fuente, quién añadió que la cuantía de las mismas asciende a 3.000 euros (medio millón de pesetas) por cada trabajador. Desde su constitución Sierracork no ha tenido apenas actividad y los múltiples problemas financieros por los que ha atravesado han desembocado finalmente en esta demanda de quiebra. El último aspirante a hacerse con la empresa fue Bernardo Martín, presidente de la inmobiliaria Somersen, que declinó hace unas semanas tal posibilidad al denegarle El Monte la concesión de un crédito por 18 millones de euros, cantidad que Martín necesitaba para reflotarla. Somersen alcanzó incluso un acuerdo con Egmasa el pasado 31 de diciembre, que si bien la denegación del mencionado préstamo fue determinante para desbaratar la operación.
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