|
Los
restos de las ruinas de Munigua son visitadas estos días por los
integrantes del Instituto Arqueológico Alemán. Uno de los miembros de
ese grupo tiene claro que todo lo que ve a diario en estas tierras es
una preciosidad, hasta el último guijarro.
Thomas, que así se llama un fascinado investigador, se hace acompañar
de su perro, pero está claro que el más sorprendido del paisaje es el
humano.Thomas reconoce que "esto tiene un encanto especial por el
paisaje y porque no tiene nada moderno en su entorno, es un milagro
que los malos caminos para llegar hasta aquí han protegido como un
ángel de la guarda". Es el vestigio de la mayor productora de hierro
de la Península Ibérica hace unos 1500años.
Muchos habitantes, tanto del municipio como de las afueras, se
preguntan qué buscan los alemanes aquí, en un sitio tan aislado y
abandonado como éste. Todo tiene su origen en 1942, cuando en plena
Segunda Guerra Mundial, los alemanes acordaron abrir una sucursal del
Instituto en Madrid.
El por entonces conservador de los monumentos de Andalucía, Félix
Hernández Jiménez, les aconsejó que se pasaran por Munigua, unas
ruinas que nadie nunca antes había pisado. Los miembros
del Instituto no pudieron hacer otra cosa que alegrarse, ya que tenían
un yacimiento virgen que explorar, algo que les podía reportar muchos
descubrimientos. |