Domingo 7 de octubre de 2001

La lluvia no desluce las jornadas sobre el patrimonio industrial.

Cientos de personas participan en las visitas guiadas a lo más representativo de la revolución del vapor y la arquitectura del hierro en la capital y la provincia.

... En la provincia, más de 200 personas cogieron en tren para ir a uno de los pueblos más desconocidos desde el punto de vista patrimonial y de cualquier otro: Villanueva del Río y Minas. Descubrieron el símbolo de su pasado industrial: la cabria o elevador de hierro del Pozo 5 y el castillete de la antigua estación eléctrica, que mezcla el ladrillo típico de la industrialización europea (era de capital francés), con rasgos historicistas.

La lluvia impidió que los más pequeños descubrieran a pie de pozo los tesoros que, en su imaginación, habían ubicado en las minas de las que les hablaron antes de llegar ("¿Donde está el oro?", se preguntaban). Aún así, Juan Luis Ravé, un monitor, pudo explicar que aquí se conserva una magnífica máquina de vapor del XIX y que en el museo Ford de Detroit hay expuesta como oro en paño una mucho más pequeña. Paradojas que Plácido Sotoca -antropólogo y técnico municipal- resumía en una frase: "el legado industrial se empieza a valorar, pero no hay dinero para conservarlo". El empeño es salvar ahora lo que queda tras el expolio y la ruina en que quedó un patrimonio de incalculable valor, desde que >Minas de la Reunión cerró en 1972. Bajo un mar de paraguas, se visitó la Escuela (hoy Ayuntamiento), la casa del ingeniero jefe (en ruina), el economato (embargado), el teatro-cine (recuperado) y un largo etcétera que precisa de algo más que unas jornadas de patrimonio para salir adelante.

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