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Santuario romano de Munigua
Municipium Flavium Muniguense
Las primeras
noticias del Castillo de Mulva datan de 1756 cuando dos
investigadores de la Academia de Buenas Letras de Sevilla
visitaron las ruinas. Ya estos eruditos las identificaron
correctamente como un Santuario aunque la tradición popular le
sigue llamando "Castillo". Con posterioridad cayeron en el
olvido. Desde 1957 vienen siendo estudiadas por el Instituto
Arqueológico Alemán de Madrid.
A diferencia de
otros núcleos de poblamiento de Baetica, Munigua sólo cuenta con
dos periodos de ocupación; uno prerromano y otro romano. Desde
el s. IV a C. Hasta la éspoca de Augusto abarca el período
correspondiente al primer momento de habitación. Los vestigios
que más destacan, de esta época, son las acumulaciones de
escorias de hierro, que se localizan por todo el yacimiento, ya
que la actividad principal era la fundición d este material.
En tiempos
romanos la población se vincula al nuevo poder mediante un
contrato de patronazgo. Se trata de una placa de bronce,
tessera de hospitalidad, que los muniguenses realizan con
Augusto a través de cuestor Sexto Curvio Silvino. Gracias a este
documento y por medio de toponímico que en él se menciona,
conocemos el nombre de la ciudad.
El urbanismo
que se diseña y se conserva para esta ciudad comienza a
realizarse en época de Augusto prolongándose hasta finales del
s. I y principios del s. II. La mayoría de los edificios civiles
y religiosos, entre los cuales se encuentra el Santuario,
corresponden al último tercio del s. I. Este auge constructivo
puede ser atribuido al cambio de estatus jurídico que el
Municipio sufre. El emperador Vespasiano (69-79) les concede el
derecho latuino y eleva la ciudad a la condición de Municipio
con todo lo que ello representa desde el punto de vista
administrativo. La ciudad pasó a llamarse Municipio Flavio
Muniguense.
El periodo más
floreciente corresponde al s. II. La ciudad comenzó a
languidecer a partir del s. IV en el cual las casas se reparan y
se reducen de tamaño, siendo este proceso más evidente en el s.
V y VI. En éstos años el núcleo de población desaparece de la
zona, abandonándose la ciudad. |