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Munigua fue
el mayor productor de hierro de toda la Bética romana.

El
antiguo asentamiento de Munigua, enclavado en una colina del término
municipal de Villanueva del Río y Minas, podría haber constituido el
mayor productor de hierro de la provincia Bética, según las últimas
investigaciones.
Éstos son los resultados que arrojan las últimas investigaciones
impulsadas por el Instituto Arqueológico Alemán (Deutsches
Archäologische Institut) en cuanto a la economía de la que subsistía
esta antigua ciudad romana oculta entre encinares.
El arqueólogo Thomas Schattner informó a la agencia Europa Press de
que la memoria que el Instituto Arqueológico Alemán espera editar
con la colaboración de la Junta de Andalucía acerca de Munigua,
descubierta en 1756 por dos investigadores de la Academia de Buenas
Letras de Sevilla, comprende los trabajos desarrollados en los
últimos seis años en cuanto al entorno del yacimiento arqueológico y
la economía que habría sustentado este asentamiento que habría
vivido su auge entre los siglos I y II.
La memoria, ahora en fase de redacción, recoge los estudios
desarrollados en el entorno de la antigua ciudad romana,
caracterizada por su disposición en terrazas a lo largo de las
faldas de una colina, incidiendo especialmente en las bases
económicas que habrían mantenido esta “minúscula” población, cuyas
ruinas aún conservan los vestigios de un santuario, que llegó a
ostentar el rango de municipio durante el mandato del emperador
Vespasiano (69-79).
Según este informe, en el que toman parte el profesor de la
Universidad de Huelva Juan Aurelio Pérez Macías y el geólogo Gobain
Ovejero, Munigua sobrevivía de la agricultura y la industria del
aceite de oliva, con las canteras de piedra calcáreas detectadas a
cerca de 10 kilómetros del yacimiento arqueológico y, sobre todo,
con la extracción de cobre y hierro, sector en el que habría
constituido toda una “potencia económica”. Tal es así que la memoria
incluye la tesis de que Munigua, conocida popularmente como Mulva en
alusión al santuario que los lugareños identificaban como castillo,
habría sido el “mayor productor de hierro” de toda la provincia
Bética durante sus siglos de esplendor, pues la ciudad romana habría
comenzado un lento declive a partir del siglo IV hasta despoblarse
entre el V y el VI.
Sólo así se explica, según el experto, la existencia de “una ciudad
romana tan minúscula” entre las lomas, colinas y encinares que
conforman la geografía de esta parte de la provincia de Sevilla, en
la parte alta de la comarca de la Vega, señalando que toda esta
tesis será expuesta tanto en una edición en alemán como otra en
castellano de la mencionada memoria, que podría ver la luz a lo
largo del año en curso.
Esta ciudad romana, donde el Instituto Arqueológico Alemán comenzó a
excavar en 1957 tras siglos de abandono, estaba rodeada por una
muralla de la que aún quedan vestigios y que habría dejado un área
abierta. El urbanismo que se conserva en el yacimiento arqueológico
destaca por su santuario, siendo además identificado un foro y un
templo elevado sobre un podio. Se trata de uno de los yacimientos
arqueológicos más importantes de la provincia si bien todavía es un
gran desconocido para muchos. Los últimos esfuerzos de las
administraciones, y especialmente el empeño de los expertos
alemanes, están ayudando a que se conozca mejor. |