VILLANUEVA DEL RÍO Y MINAS (Sevilla)
 
 HISTORIA

Introducción
Dic.Madoz
Orígenes
C.Navegación
Explosión 1904
Datos 1941
Datos 1971
Señalización Mecánica.
Sabías que..?
 
 
 
 





Villanueva del Río y Minas

Probablemente en 1621 debían hallarse en explotación algunas minas de carbón en Villanueva del Río, ya que, por Real Cédula, se facultaba al licenciado Pedro de Herrera para investigar un posible fraude "en las minas de carbón de piedra descubiertas en término de Villanueva del Río". Pero es en el siglo XVIII cuando se tiene noticias de la explotación de las minas de Villanueva del Río.

Ya en el siglo XVIII, de 1768 a 1770, se solicitaron cuatro registros mineros para la explotación de los carbones de la cuenca minera de Villanueva del Río, aprobándose sólo uno que dio lugar a la formación de una compañía, cuya actuación no tuvo el éxito esperado por el mejor precio que tenía el carbón inglés que llegaba a Sevilla.

Cuando en 1780 cesaron las importaciones, la vida de la compañía prosiguió, aunque no pasaba de abastecer a media docena de fraguas de la provincia. Esta iniciativa empresarial se enmarcó dentro de la Real Cédula que en 1771 permitía la explotación del yacimiento y estimulaba la acción de la sociedad que pretendía beneficiarlo. Carlos III concedió la explotación de los carbones de Villanueva y, se dio licencia para su aprovechamiento libre de todo impuesto, salvo los generales, durante 20 años para todas las minas de homagüera por Cédula Real de 1780.

En 1787 la cuenca fue visitada por Fernando Casado de Torres, del Cuerpo de ingenieros de Marina, en cuyo informe recomendó "convertir en coque el carbón obtenido en el yacimiento de Villanueva del Río", a la vez que desde la Secretaría de Marina comenzó a impulsar su prospección y aprovechamiento.

A la vista del interés suscitado, en 1790 Pedro Henry presentó a la Sociedad Patriótica de Sevilla, una memoria descriptiva encargada por el Consejo Superior. A partir de este hecho, la sociedad inglesa titular de las minas de Río Tinto se interesó por el carbón de Villanueva para abastecer sus instalaciones de tratamiento de mineral cobrizo, pero el asunto no progresó y la actividad minera de la cuenca carbonífera fue mínima.

En 1804 se dicta una Instrucción sobre la forma de laborear las minas de Villanueva, a la vez que los vecinos vieron consagrados sus derechos a la explotación de las minas; a partí de entonces se ejecutan los primeros trabajos subterráneos abasteciendo el mercado de Sevilla y, ocasionalmente Cádiz y Málaga. Sin embargo el interés por esta cuenca no surgió hasta 1817 o 1818, aunque las actividades mineras no fueron de importancia debido sobre todo por la inexistencia de un mapa topográfico de la zona, cuya elaboración no se culminaría hasta 1828. Desde 1829 la parte más considerable de la cuenca estuvo en manos de la Real Compañía del Guadalquivir, por privilegio concedido 10 año antes, aunque la explotación estuvo inactiva hasta 1821 y parte de 1822. Por esta época también funcionaban las minas de Cristóbal Rodríguez Codón, la de Antonio Fajardo y la de Cristóbal Cañete, denominado La Vereda, que no producía en los años de 1835 y siguientes. Debido a los problemas de inundación, estas minas sólo se trabajaban en el verano, realizándose el desagüe mediante "aguadores" en relevos de doce horas, salvo en una mina la Compañía del Guadalquivir, que en 1831 instaló la que posiblemente fuera la primera máquina de vapor montada en una mina de España.

Estas minas cobraron interés con la construcción del ferrocarril de Sevilla a Córdoba, iniciada en 1856 por capital francés. Ello indujo a M. Pereire a la adquisición de las minas de La Reunión (en torno a las cuales surgiría la población de Villanueva del Río y Minas) que, en opinión de entonces, no eran lo mejor de la cuenca. Sin embargo Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico, Histórico y Estadístico (1845 - 1850) afirma en ellas: " A la distancia de una legua (de Villanueva del Río).....". Detenida la explotación por motivo de las aguas, tanto en las minas de La Reunión como en las de la Real Compañía del Guadalquivir, la sociedad francesa bajo la dirección de Pereire, efectuó una instalación de desagüe en regla, poniéndose en marcha una explotación minera formal. Lo mismo intentó hacer la Real Compañía del Guadalquivir pero endeudó excesivamente, lo que la obligó a vender las minas y la línea férrea a la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.) en la décadas 1870.

Ya en el siglo XX, durante el primer tercio la producción anual del carbón se mantuvo en unas 200.000 Tm. anuales. Más tarde, tras la estabilización del negocio de los ferrocarriles, las minas pasaron a la titularidad de Renfe, quedando incluidas en el patrimonio nacional, dentro del Ministerio de Hacienda. La Renfe administró la mina de 1969 a 1972, año en la que se cerró. Posteriormente, hubo trabajos a cielo abierto que dieron lugar al abandono definitivo de la cuenca.