VILLANUEVA DEL RÍO Y MINAS (Sevilla)
 
 HISTORIA

Introducción
Dic.Madoz
Orígenes
C.Navegación
Explosión 1904
Datos 1941
Datos 1971
Señalización Mecánica
Sabías que..?
 
 
 
 





 

ACTIVIDAD DE LA "COMPAÑÍA DE NAVEGACIÓN DE GUADALQUIVIR Y CANAL FERNANDINO" EN LA CUENCA MINERA

 

(Artículo publicado en el programa de Feria 2004)

 

Antecedentes.- Para enjuiciar razonadamente la trayectoria o actividad del yacimiento hullero de Villanueva del Río y Minas, inevitablemente hay que dividir­la en dos etapas muy diferenciadas. La pri­mera comprende desde el origen o comienzo de las labores mineras en la cuenca (1621), hasta la implantación en 1875 de la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.).

De la primera etapa, para mí, muy interesan­te diré que en su larga trayectoria (133 años) ésta estuvo saturada de acontecimientos e incidencias de toda clase (laborales, socia­les, económicos, etc.). La consecuencia a que se llega, examinando detenidamente su proceso, es a la convic­ción de que, la causa de que los que intervinieron en su desarrollo y que en realidad aportaron poco para la consolidación de una gran industria extractiva de hulla, como correspondía a un yacimiento de enorme categoría, fue, con independencia de los escasos recursos económicos con que contaban, la total ausencia en su laboreo del asesoramiento de técnicos mineros y de personal especializado, en la profesión minera.

Durante esta primera etapa, fueron protagonistas en la cuenca hullera de Villanueva del Río, seis Compañías o Concesionarios como más importan­tes.

1) Juan de Ledis.

2) Real Compañía de Minas de Villanueva.

3) Explotación Vecinal con dirección de las Fábricas Militares de Sevilla.

4) Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino.

5) Compañía de Minas y Fábricas de Hierro de El Pedroso.

6) Compañía de la Reunión.

Es interesante hacer un poco de historia de estas sociedades, y saber como se desenvolvieron con su participación, en esta cuenca hullera.

Comenzamos el relato, refiriéndonos a una de ellas, la Compañía de Navegación del Guadalquivir, sociedad que después de M.Z.A. fue la que más tiempo permaneció en esta cuenca hullera de Villanueva.

Durante el periodo de la primera etapa, ocurrió en España la Guerra de la Independencia (1808). Por estas fechas las labores mineras de nuestro yacimien­to eran efectuadas por los vecinos de Villanueva del Río. Este periodo fue conocido como "Explotación Vecinal", supervisadas por los fundidores de las Fábricas militares de Sevilla, (Real Fundición de Artillería, de Bronces, y Real Maestranza de Artillería), que hacían de directores, tal como habían estipulado, y que cobraban además el quinto de la producción que extraían, a los mineros. Al ser Sevilla ocupada por el ejército francés en 1.810. Las minas quedaron paralizadas y el entonces director de las minas Manuel Brito se marchó y no volvió al final de la guerra. Al finalizar esta, la esperada tranquilidad volvió a estos yacimientos y se reanudan los trabajos mineros pero ya sin la tutela de los directores nom­brados por la Dirección General de Artillería.

Por Reales Órdenes de Agosto de 1815 y 2 de junio de 1816 se crea la Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino, sociedad mercan­til e industrial que durante 3 7 años actuó en Sevilla. En esta ciudad la Compañía, sólo se pudo anotar dos hechos de verdadera importancia en su gestión. La construcción de la "Corta Fernandina" en el río Guadalquivir, cuyas caracte­rísticas fueron: Fecha de realización de la corta (1816). Longitud de la corta 1'6 Km. Reducción del cauce 16 Km. Distancia de Sevilla a la desembocadu­ra 101,50Km.

 

El segundo hecho notable fue la construcción del primer buque a vapor realizado en España, (el Real San Fernando (a) Betis) y que fue además el primer barco a vapor que surcara las aguas del Guadalquivir. Ante las protestas de las autoridades portuarias, debido a los escasos resultados, la Compañía en 1852 fue suprimida por el Estado, que se hizo cargo directamente de las obras y del mante­nimiento de la ría.

Volviendo al tema minero vemos que por Reales Ordenes de 2 de junio de 1816, se le otorga a la Compañía de Navegación del Guadalquivir el dis­frute "privilegiado" de los yacimientos hulleros de Villanueva del Río con la concesión además de un gran número de excepciones y franquicias. La reanudación de los trabajos mineros después de la guerra de la Independencia le supuso a esta Compañía un desembolso importante para ponerlas en normal actividad (1.579.244 rs y 1m's), ya que según ellos habían sido trabajadas sin conocimiento alguno del arte de la minería. La concesión de los privilegios concedidos a la Compañía, se debe en gran parte a las intenciones de esta para el laboreo de las minas, como se desprende del mismo acta de constitución de la naciente Sociedad por los promo­tores Gregorio Gonzáles Azalola y Alejandro Briarly, en la que hacían alu­siones concretas a las minas " emprender el laboreo de las minas de carbón de Villanueva del Río bajo las artes de la minería y establecer grandes almacenes de carbón de piedra en Sevilla, Córdoba, Écija, etc., que asegurasen las ventas de sus producciones ". Hay que hacer notar, que no obstante, por los privilegios con­cedidos, tuvo la Compañía, la obligación de aportar la quinta parte de su produc­ción al Real Cuerpo de Artillería, condi­ción establecida desde 1803 a las minas de Villanueva del Río, durante el periodo de Explotación Vecinal. Tal como planteó la Compañía de Navegación del Guadalquivir su proyec­to de laboreo de las minas, todo augura­ba un gran éxito para las minas de car­bón de este yacimiento, pero la realidad fue muy diferente, pues esta Compañía tuvo que vivir periodos muy dispares, lle­gando hasta el extremo de ver peligrar su continuidad al frente de sus concesio­nes. Durante un largo periodo le supri­mieron los privilegios concedido sal principio, teniendo que paralizar sus actividades durante unos años.

Por fin en 1825 pudo reanudar los trabajos, aunque aun el periodo 1833-35 las minas estuvieron inactivas por inundación.

A partir de esa fecha (1835), ya continuaron las actividades mineras sin interrupción hasta 1882, fecha en que la Compañía de Navegación del Guadalquivir, vende todas sus minas a la Compañía de Ferrocarriles M.Z.A. como veremos más adelan­te.

El grupo de concesiones mineras de la Compañía de Navegación del Guadalquivir estuvo ubicado sobre la región occidental de la cuenca minera en la margen dere­cha del río Hueznar y del arroyo Tamujoso, que limitaba con el área de las antiguas Explotaciones Vecinales. Componían las concesiones "La Nueva", "San Ignacio" y "Quitapesares" (Véase mapa adjunto). Las concesiones de la Compañía de Navegación del Guadalquivir aunque no eran muy extensas comparadas con el total de la superficie de la cuenca, si eran de las mejores reconocidas y con mejor calidad de carbón, con una cubicación estimada en dos millones de toneladas de carbón, de las que solo llegó a explotar la Compañía un 5% de este carbón cubicado.

A pesar de las buenas intenciones de mejorar técnicamente el anárquico sistema de laboreo, la verdad es que poco mejoró la situación. Siguieron los minifundios, sin asesora-miento técnico minero, ni un plan ordenado de laboreo, hasta el punto de que en una superficie de 38 Ha. hubo abiertos 127 pozos. Conviene reseñar que parte de la esca­sa producción era consumida por los barcos de vapor y máquinas de riego de isla Amelia pertenecientes a la Compañía del Guadalquivir.

Con este panorama, hace aparición en la cuenca de Villanueva (1832), "la Compañía de Minas y Fabricas de Hierros y Aceros de El Pedroso ", cuyo Director Facultativo fue Francisco Antonio de Elorza, prestigioso Ingeniero militar. Esta Compañía fue propietaria de las minas "San Femando" y "Amistad", que por cierto las vendieron a los pocos años y adquirieron contiguas a éstas, las minas "Garrotal" y "Cañada".

Las minas citadas en primer lugar fueron vendidas a una sociedad minera constituida en Cádiz en 1839, con el nombre de Compañía de la Reunión. Precisamente Francisco Antonio Elorza, fue socio y Director de estas minas. A par­tir de estas fechas, el cambio en las minas de esta Compañía fue radical. Se establecieron labores correctas bajo la dirección de Elorza y mas tarde bajo la dirección de Napoleón Lionnet ingeniero de caminos y Edmundo Thiery, ingeniero de minas francés. Por tanto se establecieron las dos condiciones imprescindibles para una correcta explota­ción a gran escala: capital suficiente y buena dirección téc­nica. Como consecuencia de ello las minas de la Compañía de La Reunión adquirieron un gran aumento en las produc­ciones de carbón y lo que era más importante una gran seguridad en el correcto laboreo de las explotaciones.

Como contraste, tenemos que la Compañía de Navegación del Guadalquivir a estas alturas, pretendía explotar sus minas, sin maquinaria, sin ingeniero, y solo dedicarse al urraqueo o labores de rapiña. Sí, hay que resaltar que hasta estas fechas los desagües de las minas se efectuaban a brazos, como ya he indicado en otro momento y es en 1836 cuando la Compañía de Navegación del Guadalquivir instala por primera vez en las minas una bomba movida a vapor de 12 CV consiguiendo desaguar hasta los 40 m. de profundidad (Con el desagüe a brazos, a duras penas se podía achicar mas de 12 ó 14 metros). A la instalación de esta bomba le siguió el montaje de otra bomba de 40 CV., instalada en el pozo "Curro Leal" y más adelante otra de 100 CV en el pozo "La Maquina". Resumiendo diremos que ante la actitud tomada por la Compañía de la Reunión de equipar de los medios idóneos las explotaciones y de efec­tuar labores de reconocimiento, lo que asombrosamente se tradujo en unos espectaculares aumentos de producción, la Compañía de Navegación del Guadalquivir quiso reaccionar y poner las minas al nivel que les correspondían. Para ello esta Compañía emprendió grandes gastos de instalación, que desde luego hicieron posible muchos objetivos, pero que creó una deuda de tres millones de reales, que de todo punto de vista hacia insostenible su permanencia, por lo que el 17 de Enero de 1.882 tuvo que proceder a la venta de todas las minas y sus pertenencias a la Compañía de Ferrocarriles M.Z.A. El importe de la venta de las Concesiones con todas sus pertenencias, edificios, maqui­nas, almacenes muebles y ganados fue de dos millones de pesetas.

Como consideración final de esta historia diremos que, la Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino, solo consiguió en sus 67 años de presencia en la cuenca hullera de Villanueva del Río, algunas mejoras en sus instalaciones y en sus producciones, pero poco más. Con el final de ésta Compañía se inicia la 2a etapa y mas importante de la vida activa de este yacimiento hullero, teniendo como único protagonista la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante M.Z.A., cuyo relato merece una especial atención.

Joaquín Nieves Fernández