ACTIVIDAD DE LA "COMPAÑÍA DE NAVEGACIÓN DE GUADALQUIVIR Y CANAL
FERNANDINO" EN LA CUENCA MINERA
(Artículo publicado en el programa de Feria 2004)
Antecedentes.- Para enjuiciar razonadamente la trayectoria o actividad
del yacimiento hullero de Villanueva del
Río y Minas, inevitablemente hay
que dividirla en dos
etapas muy diferenciadas. La primera
comprende desde el origen o comienzo
de las labores mineras en la
cuenca (1621), hasta la
implantación en 1875 de la Compañía de Ferrocarriles de Madrid
a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.).
De la primera etapa, para mí, muy interesante
diré que en su larga trayectoria (133 años)
ésta estuvo saturada de acontecimientos e
incidencias de toda clase
(laborales, sociales,
económicos, etc.). La consecuencia a que se llega,
examinando detenidamente su
proceso, es a la convicción
de que, la causa de que los que intervinieron en
su desarrollo y que en realidad
aportaron poco para la
consolidación de una gran industria extractiva de
hulla, como correspondía a un
yacimiento de enorme categoría, fue, con independencia de los
escasos recursos económicos con que contaban, la total
ausencia en su laboreo del
asesoramiento de técnicos
mineros y de personal especializado, en la profesión
minera.
Durante esta primera etapa, fueron protagonistas en
la cuenca hullera de Villanueva del Río, seis Compañías o
Concesionarios como más importantes.
1) Juan de Ledis.
2) Real Compañía de Minas de
Villanueva.
3) Explotación Vecinal con dirección de
las Fábricas Militares de Sevilla.
4) Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal Fernandino.
5) Compañía de Minas y Fábricas de Hierro de El
Pedroso.
6) Compañía de la Reunión.
Es interesante hacer un poco de historia de estas sociedades, y saber
como se desenvolvieron con su
participación, en esta cuenca hullera.
Comenzamos el relato, refiriéndonos a una de ellas,
la Compañía de Navegación del Guadalquivir, sociedad
que después de M.Z.A. fue la que más tiempo permaneció
en esta cuenca hullera de Villanueva.
Durante el periodo de la primera etapa, ocurrió en España la Guerra de
la Independencia (1808). Por
estas fechas las labores mineras de nuestro yacimiento
eran efectuadas por los vecinos de Villanueva del Río. Este
periodo fue conocido como "Explotación Vecinal", supervisadas por los
fundidores de las Fábricas militares de Sevilla, (Real Fundición de
Artillería, de Bronces, y Real
Maestranza de
Artillería), que hacían de directores, tal como habían
estipulado, y que cobraban además el quinto de la
producción que extraían, a los
mineros. Al ser Sevilla
ocupada por el ejército francés en 1.810. Las minas quedaron
paralizadas y el entonces director de las
minas Manuel Brito se marchó y no
volvió al final de la
guerra. Al finalizar esta, la esperada tranquilidad
volvió a estos yacimientos y se
reanudan los trabajos
mineros pero ya sin la tutela de los directores nombrados
por la Dirección General de Artillería.
Por Reales Órdenes de Agosto de 1815 y 2 de junio
de 1816 se crea la Compañía de Navegación del
Guadalquivir y Canal Fernandino,
sociedad mercantil e
industrial que durante 3 7 años actuó en Sevilla.
En esta ciudad la Compañía, sólo
se pudo anotar dos hechos de verdadera importancia en su
gestión. La construcción de la "Corta Fernandina" en el río
Guadalquivir, cuyas características
fueron: Fecha de realización de la corta
(1816). Longitud de la corta
1'6
Km. Reducción del
cauce 16 Km. Distancia de
Sevilla a la desembocadura 101,50Km.
El segundo hecho notable fue la construcción del
primer buque a vapor realizado
en España, (el Real San Fernando (a) Betis) y que fue además el primer
barco a vapor que surcara
las aguas del
Guadalquivir. Ante las protestas de las autoridades portuarias,
debido a los escasos resultados, la
Compañía en 1852 fue suprimida
por el Estado, que se hizo
cargo directamente de las obras y del mantenimiento
de la ría.
Volviendo al tema minero vemos que por Reales Ordenes de 2 de junio de
1816, se le otorga a la Compañía
de Navegación del Guadalquivir el disfrute "privilegiado" de
los yacimientos hulleros de Villanueva del Río con la concesión además
de un gran número de excepciones
y franquicias. La
reanudación de los trabajos mineros después de la guerra de la
Independencia le supuso a esta
Compañía un desembolso importante para ponerlas en normal
actividad (1.579.244 rs y 1m's), ya que
según ellos habían sido
trabajadas sin conocimiento alguno del arte de la minería. La
concesión de los privilegios concedidos a la Compañía, se debe en
gran parte a las intenciones de
esta para el laboreo de las minas, como se desprende del mismo
acta de constitución de la
naciente Sociedad por los promotores Gregorio Gonzáles Azalola
y Alejandro Briarly, en la que
hacían alusiones
concretas a las minas " emprender el laboreo de las minas de
carbón de Villanueva del Río bajo las artes de la
minería y establecer grandes
almacenes de carbón de
piedra en Sevilla, Córdoba,
Écija, etc., que asegurasen las
ventas de sus
producciones ". Hay que hacer notar, que no obstante, por los
privilegios concedidos, tuvo la Compañía, la obligación de aportar la
quinta parte de su producción al Real Cuerpo de Artillería, condición
establecida desde 1803 a las minas
de Villanueva del Río, durante
el periodo de Explotación
Vecinal. Tal como planteó la Compañía de
Navegación del Guadalquivir su
proyecto de laboreo de las minas, todo auguraba
un gran éxito para las minas de carbón de este yacimiento,
pero la realidad fue muy diferente, pues esta Compañía
tuvo que vivir periodos muy
dispares, llegando hasta el extremo de ver peligrar
su continuidad al frente de sus
concesiones. Durante un
largo periodo le suprimieron los privilegios concedido sal
principio, teniendo que paralizar sus actividades
durante unos años.
Por fin en 1825 pudo reanudar los trabajos, aunque
aun el periodo 1833-35 las minas estuvieron inactivas
por inundación.
A partir de esa fecha (1835), ya continuaron las actividades
mineras sin interrupción hasta 1882, fecha en que la Compañía de
Navegación del Guadalquivir,
vende todas sus minas a la Compañía
de Ferrocarriles M.Z.A. como
veremos más adelante.
El grupo de concesiones mineras de la Compañía de Navegación del
Guadalquivir estuvo ubicado sobre la
región occidental de la cuenca
minera en la margen derecha
del río Hueznar y del arroyo Tamujoso, que limitaba con el área
de las antiguas Explotaciones Vecinales.
Componían las concesiones "La
Nueva", "San Ignacio" y
"Quitapesares" (Véase mapa adjunto). Las concesiones de
la Compañía de Navegación del
Guadalquivir aunque no
eran muy extensas comparadas con el total de la superficie de
la cuenca, si eran de las mejores reconocidas y con
mejor calidad de carbón, con una
cubicación estimada en dos millones de toneladas de carbón, de las que
solo llegó a explotar la
Compañía un 5% de este carbón cubicado.
A pesar de las buenas intenciones de mejorar técnicamente
el anárquico sistema de laboreo, la verdad es que poco
mejoró la situación. Siguieron
los minifundios, sin asesora-miento
técnico minero, ni un plan ordenado de laboreo, hasta el punto
de que en una superficie de 38 Ha. hubo
abiertos 127 pozos. Conviene
reseñar que parte de la escasa
producción era consumida por los barcos de vapor y máquinas de
riego de isla Amelia pertenecientes a la
Compañía del Guadalquivir.
Con este panorama, hace aparición en la cuenca de
Villanueva (1832), "la Compañía
de Minas y Fabricas de
Hierros y Aceros de El Pedroso ", cuyo Director Facultativo fue
Francisco Antonio de Elorza, prestigioso Ingeniero
militar. Esta Compañía fue
propietaria de las minas "San
Femando" y "Amistad", que por
cierto las vendieron a los pocos años y adquirieron contiguas a
éstas, las minas "Garrotal" y
"Cañada".
Las minas citadas en primer lugar fueron vendidas a una
sociedad minera constituida en Cádiz en 1839, con el nombre
de Compañía de la Reunión. Precisamente Francisco
Antonio Elorza, fue socio y Director de estas minas. A partir
de estas fechas, el cambio en las minas de esta
Compañía fue radical. Se
establecieron labores correctas
bajo la dirección de Elorza y mas
tarde bajo la dirección de Napoleón Lionnet ingeniero de caminos y
Edmundo Thiery, ingeniero
de minas francés. Por tanto se establecieron las
dos condiciones imprescindibles
para una correcta explotación a gran escala: capital suficiente y
buena dirección técnica.
Como consecuencia de ello las minas de la Compañía
de La Reunión adquirieron un
gran aumento en las producciones
de carbón y lo que era más importante una gran
seguridad en el correcto laboreo
de las explotaciones.
Como contraste, tenemos que la Compañía de Navegación
del Guadalquivir a estas alturas, pretendía explotar sus
minas, sin maquinaria, sin ingeniero, y solo dedicarse al
urraqueo o labores de rapiña. Sí, hay que resaltar que
hasta estas fechas los desagües de las minas se efectuaban
a brazos, como ya he indicado en otro momento y es en
1836 cuando la Compañía de Navegación del Guadalquivir
instala por primera vez en las minas una bomba movida a
vapor de 12 CV consiguiendo desaguar hasta los 40 m. de
profundidad (Con el desagüe a brazos, a duras penas se
podía achicar mas de 12 ó 14 metros). A la instalación de
esta bomba le siguió el montaje de otra bomba de 40 CV.,
instalada en el pozo "Curro Leal" y más adelante otra de
100 CV en el pozo "La Maquina". Resumiendo diremos que
ante la actitud tomada por la Compañía de la Reunión de
equipar de los medios idóneos las explotaciones y de efectuar labores
de reconocimiento, lo que asombrosamente se
tradujo en unos espectaculares aumentos de producción, la Compañía de
Navegación del Guadalquivir quiso reaccionar
y poner las minas al nivel que les correspondían. Para ello esta
Compañía emprendió grandes gastos de instalación,
que desde luego hicieron posible muchos objetivos,
pero que creó una deuda de tres millones de reales, que de todo punto
de vista hacia insostenible su permanencia, por
lo que el 17 de Enero de 1.882 tuvo que proceder a la venta
de todas las minas y sus pertenencias a la Compañía de
Ferrocarriles M.Z.A. El importe de la venta de las
Concesiones con todas sus
pertenencias, edificios, maquinas,
almacenes muebles y ganados fue de dos millones de
pesetas.
Como consideración final de esta historia diremos que, la
Compañía de Navegación del Guadalquivir y Canal
Fernandino, solo consiguió en
sus 67 años de presencia en
la cuenca hullera de Villanueva
del Río, algunas mejoras en
sus instalaciones y en sus
producciones, pero poco más.
Con el final de ésta Compañía se
inicia la 2a etapa y mas
importante de la vida activa de
este yacimiento hullero, teniendo como único protagonista la
Compañía de Ferrocarriles de
Madrid a Zaragoza y Alicante M.Z.A.,
cuyo relato merece una especial
atención.
Joaquín Nieves Fernández