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EL CARBONAL
LA FÁBRICA
Como se dice
con anterioridad, fue el 14 de abril de 1953 cuando se entrega la obra por
la constructora Entrecanales y Távora a la Confederación Hidrográfica del
Guadalquivir, el acto de inauguración fue presidido por el entonces Jefe de
Estado General Franco, acompañado de algunos sus ministros, el Director
General de Obras Públicas Don Florentino Briones, varios representantes de
la Confederación y el equipo directivo a cuyo cargo se entregó la gestión y
que quedó compuesto por las siguientes personas:
Ingeniero Jefe: Don Joaquín Gavala Ruiz.
Ingeniero ayudante: Don Feliciano Modamio Díaz.
Gerente: Don Florentino Briones.
Subgerente: Don Ulpiano Sola Marín.
Químicos: Don José Laffarga Osteret y Don Manuel
García Sola.
Jefe de admón.: Don Benito Cañuelo Martín.
La fábrica estaba situada en el término
municipal de Villanueva del Río y Minas, a unos 42 kilómetros al norte de
Sevilla, y al borde del río Guadalquivir en su margen derecha. A pie
de la carretera de Lora del Río a Santiponce y a pocos metros de la estación
de ferrocarril de Alcolea del Río, en la línea férrea de Sevilla a Mérida.
La capacidad teórica de 75.000 toneladas nunca
se consiguió debido a las muchas averías por ser maquinaria procedente de un
desmantelamiento. La mayor parte de la maquinaria procedía de la compra de
una instalación cementera de 2 hornos y 120.000 toneladas de capacidad, a la
empresa belga "Cimenterie et Briqueterie Reunies (CBR) de Ravel. La compra
de efectuó de acuerdo con el Ministerio de Obras Públicas, conjuntamente con
la Empresa Nacional Hidroeléctrica de Ribagorzana (ENHER) perteneciente al
Instituto Nacional de Industria, y que la destinaría a la instalación de una
fábrica de cementos en Pont de Suert, conviniendo la distribución de las
instalaciones en dos partes con capacidad de 70.000 toneladas para ENHER y
50.000 toneladas para la Confederación representado en un horno HUMBOLDT de
60 metros de longitud. El precio de adquisición de la parte destinada a
Cementos Guadalquivir fue presupuestado en 3.950.000 pesetas.
Aunque la producción calculada para el inicio ascendía a 75.000 Tm3, se
consiguieron antes de la ampliación 60.000 Tm3. Una vez instalado el segundo
horno, SMIDTH de 100 metros, la producción alcanzó las 150.000 Tm3, por lo
que cumplía con lo previsto y permitía abastecer distintas obras de otras
Cuencas Hidrográficas.
Hasta finales de 1966 la inversión a cargo de los Presupuestos Generales del
Estado ascendió a 300.000.000 de pesetas, a partir del 27 de diciembre de
este mismo año hasta el 1971, sólo de invirtieron 35.723.000 pesetas, pero
ya por cuenta de la Confederación.
La piedra caliza, la arcilla y la piedra de yeso, eran las principales
materias primas que se utilizaban en la fabricación del cemento.
La caliza, se extraía por explotación a cielo abierto en la cantera ubicada
en Sierra Traviesa, a una distancia de unos 8.500 metros al NO de la
fábrica, transportándose este material una vez triturado por medio de un
teleférico que con anterioridad había estado instalado en el pantano del
Pintado, desde la misma cantera hasta el apartadero o estación instalado
dentro del recinto de la fábrica alcanzando un total de 183 m3 diarios. Una
vez ampliada la misma, este sistema fue sustituido por el de transporte por
carretera con los famosos camiones MAKA de 14 toneladas.
La cantera de marga azul arcillosa, se encontraba situada a 1.300 metros al
este de la fábrica, que una vez introducida en la batidora para su
disolución en agua, era conducida hasta los molinos de crudo siendo uno
Polysius y el otro Smidth por una red de tuberías de 200 mm. de diámetro.
La piedra de yeso era adquirida en las canteras más próximas y transportada
por ferrocarril hasta la estación de Alcolea del Río procediendo en la
mayoría de los casos, de las canteras de Morón de la Frontera, Osuna o de
las Cabezas de San Juan.
Desde la subestación que la Compañía Sevillana de Electricidad tenía a 6 Km.
de distancia (Alcolea) se efectuaba la alimentación principal a través de la
red general por una línea a 70.000 V. Como prevención se montó una central
térmica de 1.000 KVA. alimentada con carbón mineral, sustituida
posteriormente por dos potente motores diesel de 650 CV.
Las instalaciones eléctricas y su mantenimiento siempre estuvieron a cargo
de la compañía eléctrica "ABENGOA".
El agua para uso industrial, era bombeada desde el río Guadalquivir, hasta
un depósito situado en la parte más alta del recinto de la fábrica. La
potable, era traída desde un pozo de captación hecho a la orilla del arroyo
Parroso.
La fábrica de cementos contaba con tres talleres propios, el mecánico que
incluía además el de carpintería, el eléctrico y el de locomoción, donde se
encontraban instaladas las maquinarias y herramientas más necesarias, además
disponía un colegio de aprendices de oficios que nutriría de profesionales a
la propia fábrica. Un confortable edificio de oficinas y entre otros
servicios, destacar el botiquín en donde se asistían a los trabajadores y
familiares residentes en fábrica, y el pabellón destinado a comedores con
lavabos y duchas.
Posteriormente contó con Comité de Seguridad e Higiene, cuya composición a
1975 era la siguiente:
Presidente: Don Ulpiano Sola Marín (Subgerente).
Jefe de Servicio: Don Luis Urbán Alejandre (Médico).
Ing. De Seguridad: Don Feliciano Modamio Díaz (Aydte.Ingeniero).
Secretario: Don Manuel Alonso Conde.
Vocales: Don Pedro Aznar Sánchez, Don José
Castaño Cuadrado y Don Manuel Arias Reyes.
El sistema de fabricación empleado era el de "vía húmeda" con horno rotativo
y alimentado con carbón mineral. Con la instalación del segundo horno, este
tipo de alimentación se sustituyó por el de fue-oil.
El tipo de cemento que se fabricaba, era el PORTLAND normal y especial y el
SULFADUR bajo licencia alemana.
Con el transcurso de los años, la dirección de la fábrica no dejó de
modernizar sus maquinarias y ampliar las instalaciones. Estas constantes
inversiones sirvieron para el montaje de un segundo horno y así aumentar la
producción hasta las 150.000 toneladas.
Pero con la modernización de la maquinaria no solo se consigue más
producción, más eficiencia y mejora de los ratios de gastos. En la cantera
caliza, las vagonetas que cargadas a pala y empujadas por el personal
transportaban la piedra triturada desde el frente de cantera hasta la torva
de la machacadora de trituración, fueron sustituidas por una potente palera
y camiones OCLI. En la nave de ensacado, también quedó con un solo hombre
que manejaba la cinta transportadora, cuando al principio se efectuaba en
carretillas desde la ensacadora hasta los camiones o vagones que esperaban
en el apartadero, situado a unos 300 metros de fábrica y que también fue
construido por Confederación.
Tan importante fue la transformación, que en el año anterior a su cierre, de
aquella maquinaria que se adquirió en Bélgica sólo quedaba en servicio el
horno. Esta modernización provocó el cese de contrato a muchos trabajadores,
pues de 270 que componían la plantilla en sus inicios, sólo 136
permanecieron hasta que se cerró la fábrica en 1976 tras más de 20 años de
funcionamiento. La versión oficial fue muy escueta, justificaba el cierre de
sus instalaciones debido a las dificultades económicas que se le planteaban
para seguir modernizando sus instalaciones y a las fuertes presiones
recibidas del sector privado cementero ya muy desarrollado en nuestro país
por aquellos años.
La valoración que se efectuó en marzo de 1985 para su subasta por Patrimonio
del Estado, ascendió a 138.027.327 pesetas, donde se incluía maquinaria e
instalaciones y almacén de materiales.
Desde el cierre patronal de la fábrica, fueron numerosos los interesados en
la adquisición de la misma, destacando al industrial madrileño Don Clemente
Román, propietario de otras fábricas en España y dispuesto a poner esta en
funcionamiento.
Con posterioridad el Sr. Román quiso participar en la subasta entregando la
fianza correspondiente que exigía el pliego de condiciones que se publicó.
Transcurridos unos meses le comunican a través de una llamada telefónica,
que por temas políticos debe desistir de la intención de puja y que retire
de Hacienda el importe entregado para el concurso público. Este mismo señor
adquiere en el año 1990 ó 1991, toda la maquinaria instalada en la cantera
de caliza a Don Rafael Beca, propietario por esos años de todos aquellos
terrenos y su contenido (maquinaria, viviendas, capilla, etc.).
En 1996 el BOJA nº 62 en su página 5529, la Dirección General de Patrimonio
de la Junta de Andalucía, ya propietaria del terreno y sus instalaciones por
traspaso de la Administración Central, saca a subasta las instalaciones
desmontables de la fábrica de cementos "El Carbonal" por un tipo de
licitación de 29.750.000 pesetas. No se ha podido conocer el desenlace
oficial de la misma, pero por el contrario si se sabe que en aquel mismo año
aparece nuevamente en Sr. Román, desmontando la misma para instalarla en
otro lugar. |